Tips Nutritivos
Ejercicio Bienestar

Mejores ejercicios para glúteos

por Claudia Ceballos
Mejores ejercicios para glúteos

Ejercicios para glúteos

Los glúteos son uno de los grupos musculares más grandes del cuerpo. Trabajarlos no es solo una cuestión estética: unos glúteos fuertes mejoran la postura, protegen la columna lumbar, reducen el riesgo de lesiones en rodillas y caderas, y aumentan el rendimiento deportivo en general.

Si quieres tonificar y fortalecer esta zona, aquí tienes una rutina completa con los ejercicios más efectivos, la técnica correcta para cada uno y recomendaciones de series y repeticiones.


1. Hip thrust (empuje de cadera con barra o peso)

El hip thrust es considerado el ejercicio rey para los glúteos. Activa el glúteo mayor de forma intensa y directa, mucho más que la mayoría de los ejercicios de pierna tradicionales.

Cómo hacerlo: Apoya la parte alta de la espalda en un banco o superficie estable. Coloca una barra o mancuerna sobre las caderas (puedes usar un cojín para mayor comodidad). Con los pies apoyados en el suelo a la anchura de las caderas, empuja hacia arriba contrayendo los glúteos hasta que el cuerpo forme una línea recta desde los hombros hasta las rodillas. Baja lentamente y repite.

Series y repeticiones: 3 a 4 series de 10 a 15 repeticiones.

Consejo: Mantén la barbilla ligeramente hacia el pecho para no forzar el cuello y aprieta los glúteos en el punto más alto durante un segundo antes de bajar.


2. Sentadilla (squat)

La sentadilla es un ejercicio multiarticular que trabaja glúteos, cuádriceps e isquiotibiales. Con la técnica adecuada, es uno de los movimientos más completos del entrenamiento de tren inferior.

Cómo hacerlo: Colócate de pie con los pies a la anchura de los hombros y las puntas ligeramente hacia afuera. Baja flexionando las rodillas y empujando las caderas hacia atrás como si fueras a sentarte, manteniendo el torso erguido y la mirada al frente. Desciende hasta que los muslos queden paralelos al suelo (o más abajo si tu movilidad lo permite) y regresa a la posición inicial empujando desde los talones.

Series y repeticiones: 3 a 4 series de 12 a 15 repeticiones.

Consejo: Para mayor activación de glúteos, asegúrate de que las rodillas no colapsen hacia adentro y de llegar a una profundidad adecuada en cada repetición.


3. Puente de glúteos (glute bridge)

El puente de glúteos es la versión sin banco del hip thrust y es ideal para principiantes o para hacer en casa sin equipo. También es muy útil como ejercicio de activación antes de una sesión más intensa.

Cómo hacerlo: Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo, cerca de los glúteos. Apoya los brazos a los lados del cuerpo. Contrae el abdomen y empuja las caderas hacia arriba apretando los glúteos hasta formar una línea recta desde los hombros hasta las rodillas. Sostén un segundo arriba y baja con control.

Series y repeticiones: 3 series de 15 a 20 repeticiones.

Consejo: Para aumentar la dificultad, prueba la versión a una sola pierna (single-leg glute bridge) o añade una banda elástica justo por encima de las rodillas.


4. Patada de burro (donkey kick)

Este ejercicio aísla el glúteo mayor de forma efectiva y es muy popular en las rutinas de tonificación. Al realizarlo en cuadrupedia, permite trabajar cada lado de forma independiente.

Cómo hacerlo: Colócate a cuatro patas con las muñecas alineadas bajo los hombros y las rodillas bajo las caderas. Mantén la espalda recta y el abdomen contraído. Sin arquear la espalda, eleva una pierna hacia atrás y arriba, con la rodilla flexionada en 90 grados, hasta que el muslo quede paralelo al suelo. Aprieta el glúteo en la parte alta del movimiento y baja con control. Completa las repeticiones de un lado antes de cambiar al otro.

Series y repeticiones: 3 series de 15 repeticiones por cada pierna.

Consejo: Evita rotar la cadera al subir la pierna. El movimiento debe ser limpio y controlado, sin usar el impulso del cuerpo.


5. Zancada o estocada (lunge)

Las zancadas son un ejercicio fundamental para glúteos y piernas que además mejora el equilibrio y la estabilidad. Pueden hacerse en el sitio, caminando o en versión reversa (hacia atrás).

Cómo hacerlo: De pie con los pies juntos, da un paso largo hacia adelante con una pierna. Baja la cadera hasta que ambas rodillas formen un ángulo de aproximadamente 90 grados. La rodilla trasera no debe tocar el suelo. Empuja desde el talón del pie delantero para volver a la posición inicial y repite con la otra pierna.

Series y repeticiones: 3 series de 12 repeticiones por cada pierna.

Consejo: Para mayor activación de glúteos, inclínate ligeramente hacia adelante desde las caderas durante el descenso y mantén el tronco estable.


6. Sentadilla sumo

La sentadilla sumo es una variante con los pies más separados que en la sentadilla convencional, lo que permite una mayor activación del glúteo medio y los aductores además del glúteo mayor.

Cómo hacerlo: Separa los pies más allá del ancho de hombros con las puntas apuntando hacia afuera (entre 45 y 60 grados). Baja flexionando las rodillas en dirección a las puntas de los pies, manteniendo el torso erguido. Desciende hasta que los muslos queden paralelos al suelo y regresa arriba apretando los glúteos.

Series y repeticiones: 3 series de 12 a 15 repeticiones.

Consejo: Puedes añadir una mancuerna o kettlebell colgando entre las piernas para aumentar la resistencia.


Cómo organizar tu rutina de glúteos

Para ver resultados, la consistencia y la progresión son clave. Algunas recomendaciones generales:

  • Frecuencia: Trabaja los glúteos 2 o 3 veces por semana con al menos un día de descanso entre sesiones.
  • Progresión: Aumenta gradualmente el peso, las repeticiones o el número de series cada 2 o 3 semanas para seguir estimulando el músculo.
  • Calentamiento: Dedica 5 a 10 minutos a activar la zona antes de empezar con ejercicios como el puente de glúteos o bandas de resistencia.
  • Alimentación: Una dieta con suficiente proteína (entre 1,6 y 2 gramos por kilo de peso corporal) es esencial para la recuperación y el crecimiento muscular.

¿Con qué frecuencia verás resultados?

Con una rutina bien estructurada y constante, la mayoría de las personas empieza a notar mejoras en tono y fuerza en las primeras 4 a 6 semanas. Los cambios más visibles suelen aparecer entre los 2 y 3 meses de entrenamiento regular. La clave es la paciencia y no abandonar.

Recuerda que no existe un ejercicio mágico: la combinación de buenos movimientos, técnica correcta, descanso adecuado y una alimentación equilibrada es lo que realmente marca la diferencia.

Aviso: Este contenido es solo informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento de un profesional de la salud. Consulta siempre a tu médico o nutricionista antes de realizar cambios en tu dieta o estilo de vida.
Claudia Ceballos

Claudia Ceballos

Profesora Universitaria Especialista en Biología y Química, Educación para la Salud y Tecnología Educativa. Máster en Ciencias de la Educación y TIC.

Más sobre la autora →

Artículos relacionados