Grasas monoinsaturadas

Las grasas monoinsaturadas, las denominadas comúnmente como grasas buenas, no son más que un ácido considerado como graso, que contiene un átomo del elemento carbono que se une, a partir de dos enlaces químico, a otro átomo del mismo elemento carbono.

Un claro ejemplo de grasa monoinsaturada es el ácido oleico entre otros que vamos a ver en estas líneas.

¿Cuál es su función?

Hay que decir que, como todas las grasas, y en contra de lo que el imaginario popular pueda pensar, son muchas las funciones que cumplen las monoinsaturadas.

  • En primer lugar, y la más importante desde el punto de vista médico, es la función antioxidante que tiene. De hecho, esta acción antioxidanete es la que nuestras células necesitan para tener una vida mucho más duradera y mucho más óptima de manera que vamos a poder prevenir algunas enfermedades de mucha consideración como pueda ser, en el caso de las mujeres, el cáncer de mama.
  • También, va a cumplir con una función que es muy necesaria para nuestro organismo que no es otra que la de la regulación de los niveles del colesterol malo. De hecho, gracias a las grasas monoinsaturadas, vamos a poder tener niveles aceptables desde todo punto de vista por lo que en principio no tendríamos que preocuparnos de padecer enfermedades de tipo coronario ni relacionadas con nuestro sistema circulatorio.
  • Otra de las funciones que desempeña es la de vasodilatador. Una función muy importante ya que gracias a ella, vamos a favorecer la circulación sanguínea al mismo tiempo que vamos a reducir los riesgos de formación de coágulos en determinadas partes de nuestro cuerpo así como la presencia de embolias.

Cantidad diaria recomendada y alimentos que las contienen

A día de hoy no se puede establecer una cantidad exacta de grasas insaturadas. A lo máximo que se puede alcanzar, y de hecho así se hace, es a determinar que el 15%, de manera aproximada ya que dependería de la condición física, de la edad y de otros tantos factores personales, de las calorías ingeridas durante el día, deberían ser procedentes de grasas monoinsaturadas.

Una cantidad que, dicho sea de paso, no resulta difícil de conseguir, sobre todo si tenemos en cuenta que algunos alimentos, como los que mostramos a continuación, las tienen.

  • En primer lugar, y como no podía ser de otro modo, tenemos que hablar del aceite de oliva, el cual, es una fuente importante de este tipo de grasas al punto de contener un 70% de ácido oleico por lo que se recomienda su ingesta, siempre con moderación, de manera diaria dentro de una dieta saludable.
  • También tenemos que hablar de las almendras. Uno de esos frutos secos que es una fuente inagotable de este elemento y que, por su rico sabor, puede ser el complemento ideal sobre todo para los más pequeños de la casa.
  • Dentro del reino animal, podemos encontrarnos con la carne de cero. Una carne que contiene un 9 de ácido oleico por lo que es realmente saludable sobre todo si se cocina sin mucha grasa, por ejemplo a la plancha.

Y para terminar con el reino animal, qué mejor manera que tomar grasas de buena calidad como son estas, que ingiriendo cantidades importantes de pescado. Y es que, el atún sobre todo, incluso en conserva, se perfila como una de las mejores alternativas para equilibrar nuestra dieta.

Déficit de grasas monoinsaturadas

La carencia de grasas monoinsaturadas tiene una serie de efectos muy negativos para nuestro organismo. En primer lugar, hace que los niveles de colesterol malo comiencen a aumentar con el consiguiente problema a nivel circulatorio.

Un problema a nivel circulatorio que puede derivar en una pequeña trombosis o, llegado el caso, algún problema más severo como pueda ser el caso de un infarto de miocardio ya que el efecto de vaso dilatador lo hemos perdido.

Exceso de grasas monoinsaturadas

A nivel general con todas las grasas, y las monoinsaturadas no son una excepción, hay que decir que su consumo excesivo puede dar lugar a un aumento desmesurado del peso corporal debido al aumento del volumen del tejido adiposo. Una problemática que puede derivar en problemas de sobrepeso, de obesidad e incluso problemas de diabetes en el peor de los casos.

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